El Camino Neocatecumenal

Un itinerario de formación católica, válida para la sociedad y los tiempos de hoy

San Juan Pablo II

La naturaleza del Camino Neocatecumenal es definida por S.S. Juan Pablo II cuando escribe: «Reconozco el Camino Neocatecumenal como un itinerario de formación católica, válida para la sociedad y los tiempos de hoy» Está al servicio del Obispo como una de las modalidades de realización diocesana de la iniciación cristiana y de la educación permanente de la fe.

Una modalidad de la iniciación cristiana reconocida por la Iglesia Católica es el Camino Neocatecumenal, que nacido en las barracas de Palomeras Altas de Madrid en los años 60 ya está extendido por más de 120 países y cuyo estatuto definitivo fue aprobado por la Santa Sede en el año 2008. Lleva en la diócesis de Santander desde el año 1981 donde comenzó y continúa en la parroquia de Nuestra Señora la Bien Aparecida.

La Virgen María inspirado realizar esta iniciación Cristiana en pequeñas comunidades, que recorriendo un itinerario de conversión, lleguen a dar al mundo los signos de la Fe: el amor en la dimensión de la Cruz y la unidad. De tal forma que a la vez que son luz, sal y fermento, se vaya constituyendo en cada parroquia un itinerario de iniciación cristiana válido para todo hombre, sea cual sea su condición humana, moral, espiritual o intelectual.

Hay que hacer comunidades cristianas como la Sagrada Familia de Nazaret que vivan en humildad, sencillez y alabanza. El otro es Cristo

Una síntesis teológico-catequética entre los más pobres

El Camino Neocatecumenal nace en el año 1964 en las chabolas de Palomeras Altas, en Madrid (España). El ambiente de las barracas estaba formado por los más degradados de la sociedad: gitanos y quinquis, en gran parte analfabetos, vagabundos, ladrones, prostitutas, jóvenes delincuentes, emigrantes, etc. En este ambiente germinó la semilla del Camino Neocatecumenal. Entre los pobres y marginados que, al recibir el anuncio de Cristo muerto y resucitado, ven cómo el Espíritu Santo suscita un proceso de iniciación cristiana a imagen del catecumenado de la Iglesia primitiva.

A principios de los años 60, Francisco José Gómez Argüello (Kiko), un pintor español, Premio Nacional de Pintura en 1959, después de una crisis existencial, descubrió en el sufrimiento de los inocentes el misterio de Cristo Crucificado, presente en los últimos de la tierra. Esta experiencia le llevó a abandonar todo y, siguiendo las huellas de Charles de Foucauld, se fue a vivir entre estos pobres de Palomeras Altas.

En este proceso recibe la inspiración de la Virgen María: “Hay que hacer comunidades cristianas como la Sagrada Familia de Nazaret, que vivan en humildad, sencillez y alabanza. El otro es Cristo”.

Carmen Hernández, también española, licenciada en Química, se forma en el Instituto de Misioneras de Cristo Jesús. Se licencia en Teología con los Dominicos de Valencia y descubre la renovación del Concilio Vaticano II a través del liturgista Mons. Pedro Farnés Scherer.

Después de dos años en Israel en contacto con la tradición viva del pueblo judío y los lugares de Tierra Santa, regresa a Madrid con la esperanza de formar un grupo misionero para evangelizar a los mineros de Oruro (Bolivia), gracias al entonces arzobispo de La Paz, Mons. Jorge Manrique Hurtado. A través de una hermana suya entra en contacto con Kiko Argüello en las barracas de Palomeras, se construye una chabola sobre la tapia de una fábrica y comienza a colaborar con él.

El temperamento artístico de Kiko, su experiencia existencial, su formación como catequista en los Cursillos de Cristiandad y el impulso de evangelización de Carmen, su preparación teológica, su conocimiento del Misterio Pascual y de la renovación del Concilio Vaticano II, unido al ambiente de los más pobres de la tierra, constituyeron el laboratorio que dio lugar a una síntesis kerigmática, teológico-catequética, que es la columna vertebral de este proceso de evangelización de adultos en que consiste el Camino Neocatecumenal.

Así nació la primera comunidad fundamentada en el trípode: Palabra de Dios-Liturgia-Comunidad, conduciendo a una comunión fraterna y a una fe madura.

Esta nueva experiencia catequética, surgida en la línea de la renovación suscitada por el concilio ecuménico Vaticano II, fue acogida de forma positiva por el entonces arzobispo de Madrid, Mons. Casimiro Morcillo, el cual estimuló a los iniciadores del Camino a difundirla en las parroquias que lo solicitaran. La experiencia se difundió gradualmente en la archidiócesis de Madrid, en Zamora y en otras diócesis españolas.

Os reuniré de entre todas las naciones

Ez 36, 24-27

El Camino está presente en todos los continentes, en más de 900 diócesis, con un total de más o menos 40.000 comunidades en 6.000 parroquias. Existen también  los seminarios del Camino, llamados Redemptoris Mater (Madre del Redentor) que en el año 2014 alcanzan la cifra de 100. El Camino se halla principalmente en Europa y América. En general, cada comunidad tiene más o menos entre 20 y 50 miembros.

El número más alto de comunidades en el mundo está en Italia y España. Además, otros países en Europa donde el Camino está particularmente presente, son Polonia, Portugal, Croacia y Malta. En el continente americano hay muchas comunidades especialmente en Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay, México, Colombia, Argentina, Venezuela, Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Nicaragua y República Dominicana, etc..

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